viernes, 20 de febrero de 2015

Personalidad y Colegios

No todos los hijos son iguales, unos nacen para las matemáticas, otros para el deporte, unos son muy buenos en los idiomas, otros son tímidos y los demás muy sociables, todos son buenos para algo y me encanta ver la forma de ser tanto de mis hijos como la de sus amigos y en general la de todos los jóvenes, todos son personas con grandes valores y futuros adultos con ganas de salir adelante, comprometidos con ellos mismos y con la sociedad.

Como padres también debemos de saber que no la misma escuela es para todos nuestros hijos, lo óptimo es que así sea, pero cuando no es así, hay que buscarles donde ellos se sientan más cómodos, ya sea por sistema o por la misma personalidad del niño en cualquier etapa en la que se encuentre, lo importante es encontrar ese plantel que le ofrezca todas las herramientas para que pueda desarrollarse de forma exitosa, tanto de forma escolar como social, donde vaya feliz y no se sienta atormentado porque no puede.

He visto como un cambio de colegio hace feliz a un niño y como de ser alguien angustiado por las calificaciones pasa a ser un joven exitoso y feliz dentro de otro ambiente, al final del día lo que todos los padres queremos en nuestros hijos es eso precisamente, verlos felices y plenamente desarrollados, no importa donde sea mientras el sistema educativo se ajuste a su personalidad, esa adaptación va a ser la que lleve a ese alumno a ser un adulto triunfador y feliz.

También hay que dejarlos elegir, no porque el papá fue un excelente futbolista el niño lo va a ser, a lo mejor lo de el es la natación o la robótica, igual pasa con las niñas, no porque la mamá toque el piano, la niña va a ser concertista, a lo mejor lo que quiere son clases de tenis, a lo que voy es que ellos son seres individuales no la extensión de lo que nosotros en su momento quisimos ser, insisto hay que saber ver en donde pertenecen y lo que los hace plenos.

Educar jóvenes para convertirlos en adultos responsables no es tarea fácil, pero si podemos ir de la mano con ellos detectando sus virtudes y sus defectos, ayudándoles a encontrar su propio camino de una forma sana, basados en los valores y el respeto a la vida, la propia y la de los demás.

A los 40 se que aun tengo mucho camino con mis hijos, se que me he equivocado y también se que no lo he hecho mal, ellos me dan la pauta, así, juntos en familia, con confianza y amor es como vamos ir enfrentando el futuro.

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