lunes, 16 de marzo de 2015

La playa y el descanso

Cuando estas en la playa                   

Cuando estas en la playa de vacaciones y vas solo con tu familia tienes la oportunidad de ser un observador social.

En mi caso, todos se tumban bajo el sol como lagartijas, eso si con mucho bloqueador, yo me quedo a media sombra con un mega sombrero porque a los 40 ya es peligroso y te puedes manchar, así que me procuro un buen bloqueador de más de 50 uva y a mis hijos si hay de 100 mejor porque a ellos no les da tanto respeto aun, diario los hago ponerse bloqueador es una costumbre, pero aun no aterrizan los efectos del sol de hoy en día.

Regresando a la playa, me encanta observar a las personas, nunca va a faltar el que hace el castillo de arena que tiene forma de todo menos de castillo, el que nada en el mar y sale revolcado con o sin traje de baño, causando mas risa que preocupación, nadie hace ejercicio, pero en la playa todos caminan o corren mínimo dos veces al día por la orilla del mar buscando conchitas.

Tampoco falta el que ya esta rojo langosta desde el primer día y ya se le arruino el viaje por la quemadura y el dolor, eso si, le pregunta a las "lugareñas" los remedios para su ardor y estas le dicen que con rebanadas de jitomate fresco se baja el malestar, yo no me quiero ni imaginar.

Aparecen también todos los que quieren alimentarte que no son del hotel o del departamento, basta con que salgas un metro más allá de la playa y te abordan como abejas a la miel, que si las pescadillas, que la cubeta de cerveza, es el folklore de mi país, te venden pulseras de plata, pareos y blusas de temporada, anillos, artesanías con su sello mágico y tamarindos...bueno, esos si, siempre los compro, los de dulce porque me encantan, las personas salen a trabajar ya sea de esta forma o tejiendo trenzitas en el pelo para las niñas, todos muy amables y sonrientes hasta te pueden mover la panza con el ritmo de la canción del camarón pelao.

Por la tarde después de la hermosa y obligada puesta de sol, el helado ya es reglamentario y es otra buena opción para convivir.

En la playa comienzas y terminas un buen libro, te olvidas del teléfono y también es buena ocasión para platicar detenidamente de cosas que en la rutina pasas por alto, la brisa tiene su encanto, el mar te hechiza y te hace ser profundo en los pensamientos, respiras paz y te sientes en armonía, ¡cuántas canciones sobre la playa y el mar conoces! Seguro, ya empezaste a cantar.

Ya sea en un puente o en cualquier momento, las vacaciones en la playa siempre serán referencia obligada de descanso, las horas vuelan y los días más, así que lo mejor es tomárselo con calma y con mucha alegría para regresar renovado.

Es una muy buena opción de salud tanto física como mental, así que...vamos a la playa!




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