miércoles, 8 de abril de 2015

Fobia al Avión

Fobia al Avión.

Las vacaciones son algo definitivamente necesario, es salir de la rutina, es tener descanso mental de lo que se hace diario por costumbre . 

Cuando se presenta la oportunidad de un viaje es una buena experiencia, por tierra es disfrutar de paisajes hermosos, por mar igual las olas y las puestas de sol son insuperables y el viajar por avión también tiene su encanto visual desde las alturas pero... Que horrible son los aviones, realmente desde antes de subir yo soy de las personas que sufre y si hay turbulencia ¡que martirio! la mano de mi hija siempre queda como chicharrón.

En silencio sufro y rezo todas las oraciones que me se desde niña e improviso unas cuantas más, ofrezco y prometo mil cosas a cambio de pisar tierra con bien y volver a abrazar a mi familia.

En mi caso tomar tranquilizantes no es opción porque me tiran por mas de doce horas así que me la aviento a la viva México como se dice popularmente.

Después de un momento y sin que se mueva tremendo aparato puedo dormir pero acabo toda chueca, a veces pienso que los aviones me odian y al verme subir se ensañan conmigo (jajaja) de verdad parece una posibilidad desde mi punto de vista.

Los asientos sea la clase que sea son incómodos a morir o será que la incómoda soy yo y si el vuelo dura mas de cuatro horas ya me dio el ahogo de la ansiedad o el síndrome infantil de  ¿ya vamos a llegar?

El volar conmigo no es nada divertido, no me gusta pero es una opción que no puedo evitar, lo malo es que creo que a mi hija se lo he contagiado un poco, mi esposo se sube y parece que lo noquean porque se duerme de corrido y mi hijo... Bueno el es otra cosa, se pone los audífonos y se transporta quien sabe a que concierto y de plano lo pierdo.

A los 40 me declaro con gran fobia y negada a los aviones, ni modo otra cosa mas a lista por superar.

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