jueves, 20 de octubre de 2016

Qué tristeza

Hoy casi no he podido hablar, la verdad es que no he escrito el blog porque la tristeza sigue muy dentro del corazón.

Extraño mucho a mi querida tía Eva...me cuesta mucho asimilar que ya no está para verla el sábado o marcarle por teléfono, ha sido una pérdida terrible y en el proceso de aceptación y duelo he descuidado a mi tía Luze, no la he llamado porque simplemente sé que es muy grande la pena también de haberla perdido y no sé qué decirle ya que lo más seguro es que me ponga a llorar con ella y es lo que menos necesita en estos momentos, mejor doy tiempo al tiempo, la última vez que la vi solo atinaba a abrazarla y a decirle lo mucho que la quiero.

Lo mismo pasa con mis primos, especialmente con mi prima Mayra, quiero estar más ahí para ella pero no sé cómo hacerlo, esto del tiempo es bastante duro, engañoso y largo.

De quien también quisiera estar más cerca es de los hijos de mi amiga Lety, sé que es muy pronto para ellos ya que está muy reciente también, solo puedo hacerme presente por mensaje hasta que ellos me puedan responder, todo lleva tiempo, uno muy largo tal vez.

También va a ser ya un año de la pérdida de Fredo, el gran amigo de mi hijo, lo extrañamos mucho aquí en casa, apenas han comenzado a regresar los amigos ya que sin él se siente un vacío terrible, mi hijo no se repone y habla mucho de él, sobre todo en los partidos de el futbol Español ya que los veían aquí, también quisiera estar y hablar más con su Mamá quién es amiga mía pero la verdad es que tampoco sé cómo, son situaciones muy tristes y solo puedo estar presente en algunos momentos y rezar mucho por todos ellos, ahora quien está muy cerca es su hija y nos hemos adoptado como familia, eso me llena el corazón y de qué forma! 

Son días muy grises, ha sido un año interminable de lagrimas, quisiera poder escribir más y de otro tono y color, sé que pronto será así.

Regresé a la universidad a continuar mi master y eso es bueno porque es una gran terapia emocional.

A los 40 agradezco la fortuna de haber tenido la oportunidad de estar con quienes ahora me ven desde el cielo, nos hacen falta hoy y para siempre, pero aquí dejaron un gran legado de amor en sus familias a quienes jamás pienso dejar de ver y querer. Gracias por tu valioso tiempo.

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