miércoles, 1 de noviembre de 2017

Abrazo al cielo

Hace unos años, 17 para ser exactos, perdí a mi abuela, más que una abuela, fue una Madre pues prácticamente ella me crió.

Cada día que pasa me hace mucha falta. 

Sé que esta descansando y por mis creencias Católicas sé que ma acompaña cada día, a veces siento o quiero creer que se manifiestan pequeños detalles, no son siempre pero prefiero creer que es así.

Respiró lento, retrocedo en los recuerdos.

Daría lo que fuera por abrazarla un momento.

Desde entonces, desde su ausencia todo ha sido una lucha de sentimientos, con y sin miedo, con paz dentro del naufragio del sentimiento, con el reproche propio del que se queda y no logra superar la partida, hoy hay calma pero aún no salgo de la tormenta.

Hay días que son normales y días que el recuerdo y la necesidad de su voz se vuelven un inminente desafío, no estoy sola pero así me siento.

Alta, elegante, hermosa y con un corazón de oro, sus manos cálidas y llenas de amor para dar aunque un poco torcidas por la artritis que en su momento no entendí, la sonrisa puesta aunque en ese instante no tuviera porque brindarla, ejemplo de fortaleza y dignidad con humildad, jamás altiva, siempre humana, la más.

A los 40 siempre está presente mi Abuela Mina, hoy como un ángel y me la imagino con grandes alas, cubriendo a mis hijos, abrazándome cuando estoy triste y también cuando soy feliz, su ejemplo guía mi destino e ilumina mi camino. Gracias por tu tiempo.


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