viernes, 23 de septiembre de 2016

5 Minutos, Gracias.

Los últimos meses han sido una rueda de la fortuna mas de bajada que de subida emocionalmente hablando.

Las ultimas dos semanas me enferme horrible de un virus raro que me dio de garganta, no fue gripa, fue algo extraño que me tumbo varios días con fiebres muy altas y una tos de perro espantosa, al grado que me incapacite porque me dio una debilidad terrible. bueno no se si fue el cúmulo de tanta tristeza y mi cuerpo colapsó por tener las defensas bajas.

Lo ultimo fue que mi cara y mis brazos, así como manos han estado como dormidas, pero espero me pase pronto, por lo pronto hoy ya me siento mejor.

Ayer regrese a la Universidad y moría de sueño, luego de la primera hora ya me recupere pero me he sentido muy cansada.

Por la tarde tuve mil cosas que hacer ya que he estado como en pausa y tenía que recuperar el tiempo en cama, tengo a mis primos que llegaron de visita a México, de verdad quiero verlos pero estoy hasta el cuello de pendientes y aun no me siento al 100%.

Por la noche mi hija tuvo una cena por lo que mi esposo, mi hijo mayor y yo cenamos literalmente en el restaurante de enfrente para hacer tiempo... en ese momento vi a mi hijo y caí en la cuenta de que fue una semana muy importante y estuve totalmente ajena a el, ya comenzó "sus últimos" en el Colegio, la última foto de uniforme, la ultima foto de grupo con sus amigos desde maternal, el ultimo festejo del 15 de Septiembre dentro de su escuela, el ultimo retiro espiritual...pero ¿cómo? apenas hace unos meses preparábamos las de preescolar... sentí un crack dentro de mi, lo abrace como tres veces y tuve una mezcla de alegría/nostalgia que se que va a repetir los siguientes meses.

También fue mi cumpleaños,mismo que por razones arriba mencionadas no pude festejar como quisiera, solo tuvimos una hermosa cena en familia y el pastel que es imprescindible,así que lo haré la semana que viene, me dieron dos regalos fuera de este mundo y esos si que si lo he disfrutado al máximo, me apapacharon mucho la verdad y no me puedo quejar para nada.

A los 45... ¡que cambios de golpe!, tengo mucho que aceptar de forma alegre, mucho que recibir con los brazos extendidos, demasiado que dar a corazón abierto y sobre todo debo agradecer al Padre Bueno todo lo que me ha dado en este tiempo, todo el aprendizaje de lo bonito y de lo desagradable, lo que se ha ido y lo que viene llegando, todo ha sido bueno, hasta las penas y las lagrimas porque significan grandes recuerdos que se quedan dentro del alma.

Doy fe de gran orgullo por mis dos hijos y mi esposo, agradezco a mi familia su gran amor y que todas las personas que amo que me den de regreso tanto cariño incondicional, en un rápido recuento son mas las bendiciones y hoy, a unos días después de mi cumpleaños, soy feliz
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