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miércoles, 8 de febrero de 2017

Mi Papá

Estoy segura que la primer persona que me cargo cuando nací fue mi Papito, es por eso quizá que me siento desde entonces conectada con él en todos sentidos.

Las niñas tenemos esa conexión especial con los Padres, pero nosotros sobrepasamos ese lazo de amor.

Siempre que llegaba corría a que me cargara se caballito, jugaba conmigo y hacia voces chistosas con mis muñecos, cuantas risas que me ha regalado desde entonces.

Me enseñó a rezar y a tener fe, una vez me dijo "La hoja del árbol no se mueve sin la voluntad de Dios", hoy es mi lema de vida, me ayuda en los momentos que me siento como apedreada por las circunstancias.

En la secundaria cuando me cambie de colegio sufrí de bullying, me golpearon muy feo solo por sacar buenas notas y ser la nueva, cuando le conté a mi Papito de inmediato de me preguntó que era lo que yo quería hacer, yo le dije que regresar a mi escuela y al día siguiente ya estaba con mis amigos de regreso, no tenía por qué seguir pasando un día más de maltrato, me apoyó en un momento difícil y horrible.

Pero no sólo en eso me ha apoyado, me enseñó a enfrentar mis problemas, aconsejándome siempre y dando su punto de vista, hubo ocasiones en las que también me dijo, "eso lo decides tú", así también pude equivocarme y aprender, no siempre salí bien pero ahí estaba para apapacharme con mucho amor.

Jamás me abandono, siempre estuvo en las diferentes posiciones en las que requería mi edad, a que me refiero con esto a ver les explico:

En mi infancia frente a mí para protegerme, pero con la educación y corrección oportuna para el momento.
En la adolescencia junto a mi, para guiarme y prepararme, así como para contenerme en esas ansias de vivir en la creencia de poder ser totalmente independiente.
En el comienzo de mi vida adulta detrás mío, apoyándome en lo que yo ya quería ser, estudiar, trabajar, empujándome a la vida con su mano sobre mi hombro y acompañándome en los momentos tristes y celebrando los aciertos, prendiendo la radio para escucharme y leyendo siempre mis escritos, comentando todos los libros que siempre he devorado, llevándome a escoger mi vestido de novia y cantándome la canción de "El reloj" antes de casarme.

En fin, Dios me regalo no sólo un gran padre, me regalo el ejemplo del perfecto caballero, lleno de educación, bondad, ejemplo de entrega, rectitud, trabajo y sobre todo amor para entregar a manos llenas, esas manos que me encanta besar y que siempre me dice que no pero se ríe cuando lo hago.

Es el Bonbon de mi corazón, mi amor primero, mi primer familia, mi refugio eterno, mi consejo, mi aliado, mis principios, mis valores, en fin, espero poder ser aunque sea un poco el reflejo de todo lo que me ha sembrado en el corazón.

Un gran ejemplo como Abuelo, mis hijos lo aman y admiran, compañero de juegos, travesuras e importante así como invaluable presencia en sus vidas.

A los 40 tengo mucha suerte, jamás me falto nada material gracias a su esfuerzo, pero lo más importante, jamás me falto amor, ese amor que con los años sigue y seguirá creciendo, tomar su mano es una alegría, recibir su bendición es una gran paz, y abrazarte Papito lindo es lo mejor que puede pasarme, te amo inmensamente, definitivamente eres el mejor Papito de todo el mundo, te amo con todo mi corazón. Gracias por ser mi Papá.

viernes, 18 de septiembre de 2015

¡Cuantas bendiciones!

Estoy agradecida.  

Mañana es mi cumpleaños y no puedo evitar pensar y hacer un recuento de todas las bendiciones que obtenido a lo largo del último año.

La primer bendición que me viene al corazón es saber que mi padre sigue conmigo, que lo puedo seguir abrazando, que me puede dar su bendición, estar con el, es el regalo más grande que la vida me puede seguir dando.

Y sin afán de enumerar las bendiciones, la más grande es tener la oportunidad de ver crecer a mis hijos felices, responsables, buenos, amorosos, sanos, siendo musicales, haciendo de mi vida un torbellino de amor y sobre todo de ternura es lo que me motiva día día para seguir adelante.

Al tener como compañía diaria mi esposo como cómplice de vida, que es un buen hombre que ha sostenido fuerte mi mano en los malos momentos y  tampoco la ha soltado en los buenos en los que hemos forjado recuerdos hermosos, la verdad tengo mucha suerte.

El hablar diario con mi hermana y el tener a su familia en mi vida diaria son bendiciones invaluables, tener a mi sobrino es otro hijo que la vida me puso en las manos para poder ayudarlo a crecer,  el estar juntas, fue el primer regalo que la vida me dio y que gracias a Dios puedo presumir que la sigo teniendo.

También tengo hermanas de vida desde la infancia a quienes quiero con todo mi corazón y que sé que siempre vamos estar juntas, no cualquiera puede tener esta suerte, las valoro y les deseo lo mejor que la vida les puede regalar.

El poder convivir con mis amigas ya sea que vivan aquí o no y sus familias el poder estar en contacto con sus hijos que sean amigos de los míos eso es otra de mis más grandes bendiciones.

El tener a dos tías que son como mis madres y en las que se, siempre puedo apoyarme cuando más las necesito en las buenas y en las malas, las amo con todo mi corazón y agradezco a mi madre el habérmelas heredado le pido a Dios que me las cuide muchos años más.

Mi familia política, mis sobrinos, el poder verlos crecer y ser testigo de como van haciendo sus vidas ha sido una experiencia maravillosa llena de amor hacia ellos.

También tener a mi perrita es algo hermoso, poder cuidar a un ser indefenso que solamente te llena de amor es un regalo inmenso y ahora que está viejita prometo cuidarla mas cada día así como me cuida ella a mi.

A los 40 me doy cuenta que aunque la vida te ponga el pie, siempre va haber una mano que te puede levantar y que mejor que sean las personas que forman tu familia ya sean de sangre o de amistad y de verdad agradezco infinitamente a Dios la oportunidad que me ha regalado para poder convivir con todas y cada una las personas que están en mi camino y sobretodo en mi corazón.