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martes, 7 de julio de 2015

Grandes Errores

Grandes errores.

De los errores se aprende a la buena o la mala.

Lo bueno es que se aprende y si los cometes otra vez ya no es error es necedad o tontería. 
No digo que sea bueno equivocarse, esta dentro de nuestra naturaleza humana, así vamos creciendo y madurando con los nuestros y con los ajenos.

Nuestros más grandes errores son los que vamos a llevar por siempre, como marcas y duelen, lo importante es aceptarlos con humildad, afrontarlos y corregirlos.

A los adolescentes hay que enseñarles justamente eso, que los errores se afrontan con valor, no escondiéndose ni negándolos, nosotros como padres lo peor que podemos hacer es taparlos y no ayudarlos a corregirlos, ¿qué clase de personas estaríamos formando si no vemos sus defectos y en lo que están mal? Focos rojos porque hay familias así, ¿el resultado? Personas prepotentes que se sienten superiores e invencibles, pobres porque cuando no estén Mamá y Papá para protegerlos ¿que van a hacer?, con que carácter y temple van a afrontar cualquier vicisitud que se les presente, hay que aconsejarlos la mejor manera de resolver los problemas y por supuesto aceptar las consecuencias que sus actos hayan derivado de ellos.

Hay que inculcar valores para forjar jóvenes sanos y fuertes para la vida, sobre todo con el ejemplo. Platicarles nuestras experiencias para que tomen nota y aprendan de ellas, pero sobre todo darles la seguridad de que siempre vamos a estar ahí para apoyarlos tanto en lo bueno como en lo malo.

Siempre hay una salida, una forma de arreglar las cosas, con la verdad siempre hay una conciencia tranquila.

A los 40 me he equivocado y he aprendido, no creo que no me vuelva a pasar, después de todo la vida es así, una prueba constante de lo que somos y de lo que estamos hechos.

jueves, 19 de marzo de 2015

Hay que ser amable y suave


Amabilidad en la formación.

Hay ocasiones que los sonidos suaves, las melodías, el recuerdo de una voz cálida puede llenar un vacío lleno de nostalgia.

El ver las películas de tus hijos cuando eran pequeños o el abrir el álbum de fotos inundan la mente de días buenos, días que valen la pena guardar no solo dentro de la memoria sino dentro de nuestro corazón.

Los hijos van creciendo y van tomando su camino y el curso de sus vidas ya va siendo diferente al nuestro, no hay que detenerlos, hay que impulsarlos, apoyarlos con amor y encausarlos a una vida buena llena de valores y empatia a los demás.

Hay que enseñarles a no lastimar a nadie y a pedir perdón, a abrir puertas y cerrar ciclos, unos van a ser de forma hermosa y otros puede ser que con dolor pero hay que situarlos en la realidad que es así, unos llegan y otros se van, lo importante es que ellos se mantengan fuertes y procuren su felicidad.

Dar alas no es fácil, pero hay que construirlas con amor.

Que tengan autoestima lo suficientemente grande para salir exitosos y lo suficientemente humildes para ayudar a quien tengan enfrente y reconocer sus errores.

Continuar con el legado de amor no es fácil, todos cometimos faltas pero hay que saber superarlas para no repetirlas con nuestros hijos.
Los pleitos y la violencia no entran juntas en su formación, solo la bondad y el ser amables, harán de ellos personas coherentes y amorosas con su entorno y con su futuro.

A los 40 se que me he equivocado mucho, pero intento con el alma no repetir patrones negativos que puedan dañar a las personas que mas quiero que son mis hijos.