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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Abrazo al cielo

Hace unos años, 17 para ser exactos, perdí a mi abuela, más que una abuela, fue una Madre pues prácticamente ella me crió.

Cada día que pasa me hace mucha falta. 

Sé que esta descansando y por mis creencias Católicas sé que ma acompaña cada día, a veces siento o quiero creer que se manifiestan pequeños detalles, no son siempre pero prefiero creer que es así.

Respiró lento, retrocedo en los recuerdos.

Daría lo que fuera por abrazarla un momento.

Desde entonces, desde su ausencia todo ha sido una lucha de sentimientos, con y sin miedo, con paz dentro del naufragio del sentimiento, con el reproche propio del que se queda y no logra superar la partida, hoy hay calma pero aún no salgo de la tormenta.

Hay días que son normales y días que el recuerdo y la necesidad de su voz se vuelven un inminente desafío, no estoy sola pero así me siento.

Alta, elegante, hermosa y con un corazón de oro, sus manos cálidas y llenas de amor para dar aunque un poco torcidas por la artritis que en su momento no entendí, la sonrisa puesta aunque en ese instante no tuviera porque brindarla, ejemplo de fortaleza y dignidad con humildad, jamás altiva, siempre humana, la más.

A los 40 siempre está presente mi Abuela Mina, hoy como un ángel y me la imagino con grandes alas, cubriendo a mis hijos, abrazándome cuando estoy triste y también cuando soy feliz, su ejemplo guía mi destino e ilumina mi camino. Gracias por tu tiempo.


lunes, 14 de marzo de 2016

No es un adiós

Cierro los ojos, esto no es un adiós, me presiona el corazón y no me deja respirar por tiempos...

Esto no es un adiós, aunque me vaya lejos y ya no pueda verte, aunque el sol siga saliendo y el aire siga simplemente aquí, mientras respire y me vea frente a un espejo, todavía estarás aquí.

Esto no es un adiós pues dejas en mi tantos recuerdos, tantas historias compartidas, tanta vida de tu vida que las rebasa  a través del tiempo, de la memoria, de esa que jamás te dejara salir.

Nadie dijo que fuera fácil, nadie nunca estará preparado, pase lo que pase y hayas pasado por el sufrimiento que dejaste, jamás dejaras de dolerme, digan lo digan y pase el tiempo que pase, tal vez me acostumbre a tu ausencia pero siempre sentiré tu presencia.

Los últimos días, vaya que fueron duros, difíciles para todos, pero eso jamás será un consuelo, tengo que soltarte para que te puedas ir, tengo que aceptar que ya no estás aquí.

Cuantas fechas importantes, cumpleaños, graduaciones, bodas, nacimientos en los que ya no estarás presente, tu silla quedo vacía pero tú esencia, esa siempre permanecerá.

Gracias por tu tiempo, por tu amor, por las anécdotas y por tu vida.

A los 40, siempre me vas a hacer falta...aunque solo sea para platicar.

Las extraño Abue Mina y Mamá.

Esto no es un adiós, es un hasta que te vuelva a ver.



martes, 30 de junio de 2015

Las lágrimas.

A veces llorar es bueno

Ay nostalgias que son muy difíciles de superar, hay personas a las que no puedes olvidar tan fácilmente, que siempre van estar dentro de tu corazón, dentro de tu vida, que fueron las que te dieron las bases para formar lo que hoy es tu familia y las relaciones con tus amigos.

Nadie dijo que fuera fácil decir adiós, tampoco que fuera fácil desprenderse físicamente de las personas, pero hay ciclos que se cumplen y desgraciadamente hay ciclos que se cierran para toda la vida, por eso, llorar es bueno.

Siempre he pensado que las lágrimas son el jabón que lava el corazón, son la paz para tu alma y el descanso para que tus ojos pueden cerrarse durante la noche al dormir.

Reconozco que también hay lágrimas de felicidad donde las emociones son muy intensas y puedes disfrutar el triunfo de los demás principalmente de los que más quieres en mi caso de mis hijos, siempre me han regalado lágrimas de felicidad y de orgullo.

Pero también ciertamente las lágrimas generalmente son de tristeza, en mi caso de nostalgia, mucha por mi mamá, por mi Abuela, por mi tía Laura, por mi tío gruñón Javier, por mi querida tía Norma, son vacíos tan grandes que creo que nunca voy a poder llenar, hay momentos en que se necesitan los abrazos de las personas que no están contigo y de verdad en estos días he necesitado mucho el abrazo de mi mamá ,de mi abuela, escuchar sus voces, tristemente ya casi no las recuerdo, por ahí he leído que ojalá existiera un teléfono para marcar al cielo ojalá se pudiera para poder aminorar un poco la pena que hoy me embarga.

A los 40 estoy convencida que llorar es bueno para desahogarse, pero sentir un abrazo de las personas que ya no están, aunque sé que es imposible, sería increíble poder vivirlo.



jueves, 7 de mayo de 2015

Nostalgia


Todo duermen en casa. Yo estoy con el insolente insomnio que me trae de un lado a otro de mi cama y con el calor que hace ya estuvo que no voy a pegar ojo.

Se que hay muchas personas en las redes sociales a esta hora así como yo, despiertas como un búho, mejor ni entro porque entonces se me va mas el sueño.

En estos momentos pienso que mañana tengo muchas cosas que hacer, como quisiera estar un rato con mi Madre o con mi Abuela, pero eso ya no puede ser, se acerca el día de la madre y aunque me encanta porque mis hijos me escriben mi carta y se que me dan algún detalle,la verdad es que siempre me da nostalgia, la tristeza si me alcanza, las extraño, esas comidas o desayunos para festejarlas en medio del tráfico que en esa fecha es mas que imposible, la elección del regalo para darles, ya sabia que comprarles y donde llevarlas a comer, las pláticas y los recuerdos, de verdad que cuando se tienen a las madres y a las abuelas este día es perfecto.

Las ausencias son grandes, los silencios ensordecen, la verdad casi ya no me acuerdo de la voz de mi madre...se que esta en algún video, pero para ser franca creo que me daría más tristeza buscarlo.

A los 40 confieso abiertamente que me hacen mucha falta mi madre y mi abuela Mina, que en las noches donde no duermo es cuando se hacen mas presentes los recuerdos y mi corazón se  encoge como esponja sin que yo pueda evitarlo.


sábado, 11 de abril de 2015

Regreso a clases, ¡Noooo!

El regreso a clases

Todas las personas que me conocen bien saben que no me gusta que mis hijos falten a clases, pienso que el día de mañana cuando trabajen deben de ser responsables y no faltar por nada del mundo, también les enseño que lo que comiencen si después no les gusta ni modo hasta que lo terminen lo pueden dejar, hay que cerrar ciclos en todo y ser cumplidos.

Lo que no me gusta es cuando las vacaciones se terminan.

Me encanta estar junto a mis hijos, desayunar tranquilamente con ellos, ir al gimnasio, después tal vez por un helado, comer a una buena hora y por la tarde si no tienen plan ir al cine o ver películas en casa, de verdad que disfruto mucho escucharlos y platicar con ellos, su compañía es algo invaluable para mi, por eso cuando tienen que regresar al colegio me invade un poco la tristeza, si, ya se que llegan por la tarde, pero ya tienen tareas, gimnasio, amigos, etc y aunque estén en la casa la realidad es que la interacción disminuye bastante.

Tengo amigas que rezan porque terminen las vacaciones, eso nunca lo podré comprender, lo único que sé es que a mi me van a hacer mucha falta sobre todo los primeros días.

En fin a disfrutar este último fin de semana que los tengo libres y a seguir con el camino de la educación.

A los 40 se que siempre los voy a extrañar cuando van al colegio, pero también sé que en la hora de la comida seré muy recompensada con todas las anécdotas que me contarán.


jueves, 19 de marzo de 2015

Hay que ser amable y suave


Amabilidad en la formación.

Hay ocasiones que los sonidos suaves, las melodías, el recuerdo de una voz cálida puede llenar un vacío lleno de nostalgia.

El ver las películas de tus hijos cuando eran pequeños o el abrir el álbum de fotos inundan la mente de días buenos, días que valen la pena guardar no solo dentro de la memoria sino dentro de nuestro corazón.

Los hijos van creciendo y van tomando su camino y el curso de sus vidas ya va siendo diferente al nuestro, no hay que detenerlos, hay que impulsarlos, apoyarlos con amor y encausarlos a una vida buena llena de valores y empatia a los demás.

Hay que enseñarles a no lastimar a nadie y a pedir perdón, a abrir puertas y cerrar ciclos, unos van a ser de forma hermosa y otros puede ser que con dolor pero hay que situarlos en la realidad que es así, unos llegan y otros se van, lo importante es que ellos se mantengan fuertes y procuren su felicidad.

Dar alas no es fácil, pero hay que construirlas con amor.

Que tengan autoestima lo suficientemente grande para salir exitosos y lo suficientemente humildes para ayudar a quien tengan enfrente y reconocer sus errores.

Continuar con el legado de amor no es fácil, todos cometimos faltas pero hay que saber superarlas para no repetirlas con nuestros hijos.
Los pleitos y la violencia no entran juntas en su formación, solo la bondad y el ser amables, harán de ellos personas coherentes y amorosas con su entorno y con su futuro.

A los 40 se que me he equivocado mucho, pero intento con el alma no repetir patrones negativos que puedan dañar a las personas que mas quiero que son mis hijos.