viernes, 13 de febrero de 2015

Cicatrices del corazón

Cicatrices del corazón   

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, las de adentro se llevan tatuadas bajo la piel con dolor y dignidad, en tiempos de reflexión y silencio con lagrimas secretas. 

Las de fuera se ven, se sienten en un espejo que no te deja olvidar, se cargan en el alma dentro de la vida diaria pero te impulsan para luchar y llegar a un estado emocional mejor, te fortalecen en el recuerdo de la presencia.

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, unas son de infancia, de inocencia sorprendida, las otras son de lucha, de sobrevivencia y no necesariamente son marcas sobre la piel, son marcas y huellas de vida, situaciones que te formaron no nada mas la personalidad, que forjaron tu corazón y transformaron tu destino, ese con el que despiertas cada mañana, el que enfrentas con tu mejor sonrisa.

Hay dos tipos de dolor, el que te lastima y no te deja ni dormir y el que te cambia en medio de la tormenta.

No todo en la vida es felicidad.

Quien no tenga cicatrices no ha probado su temple, no ha tenido perdidas y que bueno que solo tenga ganancias, son bendiciones, regalos de Dios.
Quien las tiene sabe el valor de una lagrima contenida, sabe de añoranza, de derrota, de dolor profundo y desesperanza, le sabe a sobrevivencia, ¡que gran triunfo poder mostrarlas! A pesar de ellas, sigues viva, te encuentras de pie.

Tu y yo, también hemos regalado cicatrices, ojalá su marca no sea muy profunda, hay que trabajar para que se borren y no sean permanentes.

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, lo que no debemos permitirnos es el rencor pues envenena, perdonar no es fácil, es un proceso y quien lo ha logrado muestra la cicatriz como un triunfo, porque perdonas, si, pero no se olvida, queda el recuerdo, el sabor y claro que duele, pero lo asumes, lo superas y eso es parte de la vida.

A mis 40 vaya que tengo cicatrices, por dentro del alma y por fuera en la piel, pero hoy, suman mas las bendiciones que las tristezas y es mi familia la de sangre y la elegida, mi mayor ayuda, mi gran bendición.






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