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lunes, 1 de junio de 2015

¡Gritos y pleitos!

Es de no creerse, que pena. 

Muchas cosas de las que pasando mi alrededor no les encuentro sentido, las guerras, los odios, las envidias, los maltratos, los gritos, nada de eso tiene sentido, sólo te enferma y te desgasta.

Tristemente hoy en la madrugada vi como una jovencita se salió de su casa desesperada, gritándose horrible con sus papás, hasta dónde puede llegar una familia para que su propia hija salga descalza corriendo por la calle gritando, no comprendo como sus padres no la detuvieron, es que no se dan cuenta de la bendición tan grande que tienen que tener una hija sana y buena, creo que en la actualidad de verdad parece que la gente le gusta más el drama y no toma en cuenta todas las bendiciones que Dios nos regala, como por ejemplo el tener una hija.

Cuántas veces te enojas con tus hijos por tonterías y no volteas a ver que tienen salud, que tienen sueños, ilusiones,esperanzas y que de tu mano, todas esas cosas se pueden hacer realidad, pero siempre con mucho respeto con mucho amor y sobre todo con mucho apoyo.

Creo que todos los padres daríamos la vida por nuestros hijos, por verlos felices, sanos, cumpliendo todas las metas que se proponen, entonces ¿porqué a veces los padres parecen enemigos sus hijos? ¿que acaso no se dan cuenta que están haciendo cicatrices dentro de su alma y de su corazón que jamás van a poder borrar?

Insisto como Padres, hay que dar gracias, hay que valorar, abrazar, besar, estar junto a ellos mientras emprender su vuelo, hay que recorrer la vida de la mano de ellos siendo sus maestros y cómplices de vida no sus enemigos.

A los 40 se que tengo dos bendiciones muy grandes que son mis hijos, y lo mejor que me puedo llevar de esta vida es verlos sonreír, saberlos felices y completamente realizados, comprometidos con ellos mismos y respetando la vida y la dignidad de los demás.


viernes, 13 de febrero de 2015

Cicatrices del corazón

Cicatrices del corazón   

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, las de adentro se llevan tatuadas bajo la piel con dolor y dignidad, en tiempos de reflexión y silencio con lagrimas secretas. 

Las de fuera se ven, se sienten en un espejo que no te deja olvidar, se cargan en el alma dentro de la vida diaria pero te impulsan para luchar y llegar a un estado emocional mejor, te fortalecen en el recuerdo de la presencia.

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, unas son de infancia, de inocencia sorprendida, las otras son de lucha, de sobrevivencia y no necesariamente son marcas sobre la piel, son marcas y huellas de vida, situaciones que te formaron no nada mas la personalidad, que forjaron tu corazón y transformaron tu destino, ese con el que despiertas cada mañana, el que enfrentas con tu mejor sonrisa.

Hay dos tipos de dolor, el que te lastima y no te deja ni dormir y el que te cambia en medio de la tormenta.

No todo en la vida es felicidad.

Quien no tenga cicatrices no ha probado su temple, no ha tenido perdidas y que bueno que solo tenga ganancias, son bendiciones, regalos de Dios.
Quien las tiene sabe el valor de una lagrima contenida, sabe de añoranza, de derrota, de dolor profundo y desesperanza, le sabe a sobrevivencia, ¡que gran triunfo poder mostrarlas! A pesar de ellas, sigues viva, te encuentras de pie.

Tu y yo, también hemos regalado cicatrices, ojalá su marca no sea muy profunda, hay que trabajar para que se borren y no sean permanentes.

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, lo que no debemos permitirnos es el rencor pues envenena, perdonar no es fácil, es un proceso y quien lo ha logrado muestra la cicatriz como un triunfo, porque perdonas, si, pero no se olvida, queda el recuerdo, el sabor y claro que duele, pero lo asumes, lo superas y eso es parte de la vida.

A mis 40 vaya que tengo cicatrices, por dentro del alma y por fuera en la piel, pero hoy, suman mas las bendiciones que las tristezas y es mi familia la de sangre y la elegida, mi mayor ayuda, mi gran bendición.






jueves, 8 de enero de 2015

Las reuniones cambian a los 40

Las reuniones con las amigas de un día para otro cambian a los cuarenta, hace apenas unos meses solo se hablaba de la Miss de tus hijos, el baile, la tarea, algunas los pañales...bueno también alguna que otra esta cambiando pañales cosa q en el fondo me encantaría hacer porque no hay nada como un bebe y su sonrisa, pero mejor de los dejo a mis amigas y a mis sobrinas, ahora no puedo ya con eso, estoy en la música, el rímel y los permisos...pero de eso no era verdad? Las reuniones entre amigas,las q son sinceras "netas" son en donde ríes, escuchas, compartes desde lo mas profundo, las conozcas o no, ya son platicas diferentes, porque? Porque todas de una forma u otra tocamos fondo, unas lo hacen de forma espiritual, otras cambiando sus vidas de forma radical iniciando una vida con otra pareja, se vale buscar la felicidad!! , otras creciendo profesionalmente y la mayoría que permanece en su zona de confort sin arriesgar nada también es valido son formas de vivir y de relacionarse, mientras se tenga paz y se viva en armonía creciendo y sobre todo entendiendo sin dañar a nadie se vale, ya no solo hay agua, hay tequila y vino tinto acompañado de buenas anécdotas, consejos, experiencias divertidas y porque no hasta lagrimas, estas son nuestras reuniones con música o sin ella, hay complicidad, empatía y sobre todo aprendizaje, las poses se acabaron y lo mejor ya comenzó, con cicatrices en el cuerpo y en el alma pero cicatrices ya, marcas de victoria sobre la salud y sobre el corazón, experiencia de logros y de vida...a los 40 entiendo, comprendo, me comprometo y sobre todo disfruto de una forma diferente esta nueva etapa de mi vida, bien por todas, aquí estoy y estaré siguiendo sus historias, tejiendolas con la mía.