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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Abrazo al cielo

Hace unos años, 17 para ser exactos, perdí a mi abuela, más que una abuela, fue una Madre pues prácticamente ella me crió.

Cada día que pasa me hace mucha falta. 

Sé que esta descansando y por mis creencias Católicas sé que ma acompaña cada día, a veces siento o quiero creer que se manifiestan pequeños detalles, no son siempre pero prefiero creer que es así.

Respiró lento, retrocedo en los recuerdos.

Daría lo que fuera por abrazarla un momento.

Desde entonces, desde su ausencia todo ha sido una lucha de sentimientos, con y sin miedo, con paz dentro del naufragio del sentimiento, con el reproche propio del que se queda y no logra superar la partida, hoy hay calma pero aún no salgo de la tormenta.

Hay días que son normales y días que el recuerdo y la necesidad de su voz se vuelven un inminente desafío, no estoy sola pero así me siento.

Alta, elegante, hermosa y con un corazón de oro, sus manos cálidas y llenas de amor para dar aunque un poco torcidas por la artritis que en su momento no entendí, la sonrisa puesta aunque en ese instante no tuviera porque brindarla, ejemplo de fortaleza y dignidad con humildad, jamás altiva, siempre humana, la más.

A los 40 siempre está presente mi Abuela Mina, hoy como un ángel y me la imagino con grandes alas, cubriendo a mis hijos, abrazándome cuando estoy triste y también cuando soy feliz, su ejemplo guía mi destino e ilumina mi camino. Gracias por tu tiempo.


sábado, 24 de junio de 2017

Del otro lado del cielo.

Estamos del otro lado del cielo,  estamos del otro lado del aire, bajo las nubes a la luz de las estrellas, de esas que nos iluminan el alma, a las que les hablamos por las noches porque sabemos que ahí están todos los que se fueron, en ese inmenso cielo de bondad, paz y salud infinita.

Aquí estoy yo, bajo la luz de esos luceros, bajo la lluvia que cae sobre mi cara y se funden en las lágrimas del inmenso abismo de la distancia hoy sin retorno, me encuentro un poco dentro de la obscuridad, pero también de la luz del recuerdo, estoy a la mitad de los sentimientos, entre la tristeza y la alegría de haber coincidido, de haber aprendido, de haber abrazado, escuchado, de haber sido parte, de ser herencia y hoy comprender toda la trascendencia que me han dejado.

Bajo mis sentimientos y sobre de ellos también, dentro de la debilidad de mi fortaleza y por encima de la pena y la sonrisa externa.

Otorgó el agradecimiento así como envío de viaje mi amor eterno, honrando los recuerdos y atesorando los momentos que a veces se borran ya con el tiempo.

Mientras estén en mi corazón, mi memoria aunque falle no los dejará ir, suelto pero al mismo tiempo retengo la sensación en la piel, en los oídos, guardo todo aquel instante que me lleva por un momento hasta percibir su olor en el aire.

Me sorprende que empiezo a perder las voces, algunos rasgos también.

A los 40 es otra noche más con la luna, con los recuerdos, las melodías que me cantabas de niña, los sabores que mi memoria traen, respiro lento para que no se escape ninguna sensación, abro los ojos, me encuentro sola con todo esto y de verdad aún no sé cómo acomodarlo, no es fácil, sanara mi corazón? Aún me encuentro del otro lado y espero que por mucho tiempo, sé que algún día nos volveremos a encontrar, junto a la luna con el brillo de aquella estrella que hoy brilla en lo más alto.

Gracias por tu tiempo.


jueves, 22 de junio de 2017

Tiempo de amor

"La muerte deja un dolor de corazón que nadie puede sanar, el amor deja una memoria que nadie puede robar."

Hay fantasmas gigantes, son recuerdos y emociones sin limite que de pronto aparecen en nuestra memoria y nos pueden provocar felicidad o miedo.

Cuando has tenido experiencias fuertes como una enfermedad y te encuentras dentro de un momento triste por la perdida de alguien cercano por la misma causa, este fantasma se hace presente de forma o muy amorosa o te da miedo de que vuelva a repetirse.

Mi esposo perdió a su Mamita hace apenas dos semanas, recuerdo como si fuera encarne viva la forma en la que perdí a la mía y a mi abuela, no esta nada padre esta lucha de emociones y quisiera poder ayudar a mi esposo a sobrellevar esta pena tan profunda e intensa. Es muy poco tiempo para comenzar a hablar de resignación.

Las emociones, recuerdos fantasmas pueden llegar a consumir tu paz, es tiempo de vivir una tristeza infinita, ahora cada señal física de que algo está mal me da miedo cuando podría ser algo sin importancia alguna, percibo en el aire una falta del mismo, un ambiente desgarrador en silencio ya que el no demuestra debilidad pero se que lo esta consumiendo la pena, se le ve en el rostro y en su físico.

La parte emocional está a flor de piel con el mundo entero, no es fácil la comunicación con nadie que este pasando esta pena, no es fácil acercarse a nadie de la familia pues cada corazón tiene sus fantasmas, sus recuerdos  y sus tiempos de resilencia.

En este mundo donde todo sigue igual y el sol sale cada día es duro poder detenerte a llorar o a sentir tu perdida, es un choque descomunal, una lucha diaria donde tienes que reponerte sin mostrar rastros de lo que tu corazón siente, hay que salir a trabajar y convivir con los demás como si no te consumiera tu pena, hay que actuar normal y por las noches cuando todos duermen ahi tal vez puedas sentir, conectar con tus sentimientos, en silencio y tal vez en soledad.

Nadie nunca se encuentra solo, en este caso mi esposo tiene a sus hijos, a su familia y a mi en especial, lo veo fuerte y lo percibo débil, tal vez no ubica su espacio en el mundo, pero tampoco lo va a decir.

El mundo, nuestra sociedad no da pie ni oportunidad a vivir de lleno una perdida tan grande, siempre hay que salir adelante por alguien mas cuando debería de ser por uno mismo, hay tiempos, es todo un proceso pero cuando eres proveedor de familia no hay permiso para sentir, llorar o solamente respirar la misma tristeza.

El Dr. Frankl dice que cuando el dolor es inevitable el sufrimiento si lo es, me parece que mi esposo lo esta llevando al pie de la letra, solo que en esta ocasión no se si esta listo para asumirlo de esta forma.

Como quisiera abrazarlo tan fuerte para unir los pedazos que se que hoy han caído, poder tener las palabras que conforten no solo el corazón sino también su alma, tengo la empatía del sentimiento pero el tiempo no coincide, se lo que sufre pero no dimensiono su hoy ni la intensidad por la que esta pasando, se que es muy grande pero al final del día solo puedo estar.

Aqui es donde Dios entra en los corazones de todos a darnos fuerza y fe para seguir levantándonos diario.

A los 40 creo que comienzo aterrizar que las personas que siempre han sido cabeza de familia comienzan a despedirse, llevo tres años diciendo adiós a muchas muy cercanas, a nadie nos gusta la idea, da miedo y es desata una tristeza infinita que la verdad es que jamás va a poder tener fin, dicen que es ley de vida, al final del día creo que ninguna ley que implique un amor tan grande es justa de ningún modo...¿aceptación? con el tiempo, mucho tiempo lo que marca la sanidad psicológica es de un año intenso, tal vez dos, a mi experiencia, creo una vida completa nunca va a alcanzar.

Te quiero mucho esposo, aqui siempre estaré para ti y tu familia.

Gracias por tu tiempo.

martes, 17 de noviembre de 2015

Hasta siempre Alfredo!

Hasta siempre Alfredo!

Dice una canción: 
Cuando un amigo se va, 
Queda un espacio vacío,
Que no lo puede llenar
La llegada de otro amigo
Cuando un amigo se va,
 Queda un tizón encendido
Que no se puede apagar
Ni con las aguas de un río
Cuando un amigo se va,
Una estrella se ha perdido,
La que ilumina el lugar
Donde hay un niño dormido.
Cuando un amigo se va
Se detienen los caminos
Y se empieza a rebelar,
El duende manso del vino.
Cuando un amigo se va
Galopando su destino,
Empieza el alma a vibrar
Porque se llena de frío.
Cuando un amigo se va,
Queda un terreno baldío
Que quiere el tiempo llenar
Con las piedras del hastío.

Se nos adelantó un gran ser humano, un gran amigo, una excepcional futbolista, un niño bueno de alma noble, un guerrero como ningún otro, un hijo sin mancha, un hermano mayor, un miembro más de mi familia, Alfredo, siempre estarás con nosotros, dentro de nuestro corazón y recuerdos.

Justo se cumplió un año de tu diagnóstico, Cancer, que duro se escucha pero no tanto como lo combatiste, esa garra del futbol la pasaste a tu batalla personal, tu familia siempre sosteniéndote y los amigos apoyándote, ese fue tu legado, un legado de amor y de unión entre mucha gente que no se conocía y que por cariño a ti se encontraron, un ejemplo de tenacidad, sonrisas y amistad.

Nos duele a todos en el alma tu partida, la enfermedad gano...nosotros perdimos, te perdimos mi Fredo querido, nadie pensó que fuera a ocurrir, nos consuela un poco pensar que ya estás en paz, tranquilo y en la gloria de Dios.

Quisiera poder quitar un poco la pena de tus padres, tu hermana, la familia, los amigos, los cercanos y los que no, todos sienten ese gran vacío que nos dejas.

Agradezco a la vida la amistad tan cercana que tuvieron Santi y tú, es un cariño que esta lamentable distancia no va a poder borrar jamás.

Hoy brillas como siempre, la diferencia es que tu luz viajó y hoy brillas en el cielo.

Gracias por tu tiempo con nosotros, gracias por tu sonrisa sincera, gracias por esos partidos de futbol donde a todos nos asombrabas siempre, gracias por los juegos de FIFA entre los amigos, por siempre estar en las reuniones, gracias por haber sido tú mismo siempre.

Te fuiste joven, pero te fuiste siempre amado por todos para siempre.

Descansa en paz corazón, que Dios ya te recibió en el cielo y estoy segura con un balón en la mano.

Hasta siempre mi niño querido, un beso con mucho amor al cielo. 

Descansa en paz Alfredo Torre Ojeda.

viernes, 13 de febrero de 2015

Cicatrices del corazón

Cicatrices del corazón   

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, las de adentro se llevan tatuadas bajo la piel con dolor y dignidad, en tiempos de reflexión y silencio con lagrimas secretas. 

Las de fuera se ven, se sienten en un espejo que no te deja olvidar, se cargan en el alma dentro de la vida diaria pero te impulsan para luchar y llegar a un estado emocional mejor, te fortalecen en el recuerdo de la presencia.

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, unas son de infancia, de inocencia sorprendida, las otras son de lucha, de sobrevivencia y no necesariamente son marcas sobre la piel, son marcas y huellas de vida, situaciones que te formaron no nada mas la personalidad, que forjaron tu corazón y transformaron tu destino, ese con el que despiertas cada mañana, el que enfrentas con tu mejor sonrisa.

Hay dos tipos de dolor, el que te lastima y no te deja ni dormir y el que te cambia en medio de la tormenta.

No todo en la vida es felicidad.

Quien no tenga cicatrices no ha probado su temple, no ha tenido perdidas y que bueno que solo tenga ganancias, son bendiciones, regalos de Dios.
Quien las tiene sabe el valor de una lagrima contenida, sabe de añoranza, de derrota, de dolor profundo y desesperanza, le sabe a sobrevivencia, ¡que gran triunfo poder mostrarlas! A pesar de ellas, sigues viva, te encuentras de pie.

Tu y yo, también hemos regalado cicatrices, ojalá su marca no sea muy profunda, hay que trabajar para que se borren y no sean permanentes.

Todos tenemos cicatrices dentro y fuera, lo que no debemos permitirnos es el rencor pues envenena, perdonar no es fácil, es un proceso y quien lo ha logrado muestra la cicatriz como un triunfo, porque perdonas, si, pero no se olvida, queda el recuerdo, el sabor y claro que duele, pero lo asumes, lo superas y eso es parte de la vida.

A mis 40 vaya que tengo cicatrices, por dentro del alma y por fuera en la piel, pero hoy, suman mas las bendiciones que las tristezas y es mi familia la de sangre y la elegida, mi mayor ayuda, mi gran bendición.