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martes, 19 de mayo de 2015

Si ese tiempo pudiera volver


Muchas personas he escuchado que dicen que si pudieran cambiar su vida volverían a hacer lo mismo, yo no, de hecho haría muchas cosas de forma diferente y no porque no este contenta con lo logrado, tengo una vida buena,me encanta mi familia, mis hijos y ese es el único hecho que dejaría tal cual. 

En la vida lo cotidiano es renunciar a muchas cosas que nos gustan, como los helados para no subir de peso o diferentes situaciones reales de vida. 

No hubiera renunciado a mi trabajo, me iba bien, tenía buen puesto y estaba enamorada de lo que hacia, fue un gran error social de mi generación, te casabas, tenias hijos y adiós carrera, muchas no lo hicieron y las admiro, tampoco (aunque suene contradictorio) me arrepiento de haberles dado todo mi tiempo a mis hijos, ser un madre presente fue lo mejor para ellos y para mi, pero hoy que ya están grandes veo que fue algo que pude haber hecho también, en fin no puedo retroceder el tiempo y tampoco puedo competir con las nuevas generaciones que ya están más actualizadas que yo, tendré experiencia pero no juventud.

También me niego a trabajar en algo que no es mi carrera. 

Hubiera viajado mas con mis amigas, esa parte también la cambiaría y me encantaría retomarla, esa creo que si puedo.

No entregaría mi confianza tan fácilmente porque me han lastimado mucho, eso ya me quedo muy claro que confianza y traición a estas alturas se da y mucho, sobre todo con las personas nuevas, mejor poco y bueno, tengo muy buenas amigas y tengo muy claro con quienes estar, pero me lleve bastantes lagrimas y decepciones en el camino.

Ya no esperaría tanto de las personas, de hecho me encanta dar pero ya no espero ni las gracias, con dar y sentir que hice bien, con eso es suficiente.

Tampoco me aferraría tanto a la familia de sangre, ya aprendí que son familiares y mejor me quedo con la familia que escogí, con la que no comparto sangre pero si cariño e incondicionalidad, esa es mi verdadera familia a la que amo con todo mi ser.

Amo mi ciudad pero definitivamente cambiaría de lugar de residencia, me iría a un lugar más seguro donde pudiera dejar a mis hijos una tarde solos en casa y no entraran a asaltarnos, tampoco es sano vivir entre tanta alarma y cerrojo.

No me cerraría a conocer personas nuevas y buenas por el hecho de estar entre otras a quienes no les caen bien, esa clase de influencia la pague cara.

A lo mejor hoy soy mas exigente y dura, pero me imagino que a esta edad ya tienes claro cuáles han sido tus errores, tus éxitos y tus fracasos.

A los 40 me encuentro con que soy una persona muy distinta a la que fui a los 20, ahora estoy mas alerta, más acorazada y a la vez mas amorosa con mi entorno y ¿porque no?mas amable conmigo misma.


sábado, 11 de abril de 2015

Regreso a clases, ¡Noooo!

El regreso a clases

Todas las personas que me conocen bien saben que no me gusta que mis hijos falten a clases, pienso que el día de mañana cuando trabajen deben de ser responsables y no faltar por nada del mundo, también les enseño que lo que comiencen si después no les gusta ni modo hasta que lo terminen lo pueden dejar, hay que cerrar ciclos en todo y ser cumplidos.

Lo que no me gusta es cuando las vacaciones se terminan.

Me encanta estar junto a mis hijos, desayunar tranquilamente con ellos, ir al gimnasio, después tal vez por un helado, comer a una buena hora y por la tarde si no tienen plan ir al cine o ver películas en casa, de verdad que disfruto mucho escucharlos y platicar con ellos, su compañía es algo invaluable para mi, por eso cuando tienen que regresar al colegio me invade un poco la tristeza, si, ya se que llegan por la tarde, pero ya tienen tareas, gimnasio, amigos, etc y aunque estén en la casa la realidad es que la interacción disminuye bastante.

Tengo amigas que rezan porque terminen las vacaciones, eso nunca lo podré comprender, lo único que sé es que a mi me van a hacer mucha falta sobre todo los primeros días.

En fin a disfrutar este último fin de semana que los tengo libres y a seguir con el camino de la educación.

A los 40 se que siempre los voy a extrañar cuando van al colegio, pero también sé que en la hora de la comida seré muy recompensada con todas las anécdotas que me contarán.