sábado, 14 de marzo de 2015

Entre ollas y sabores

Estaba cocinando un platillo que me enseño mi abuela Mina, una rosca de atún la verdad muy rica, como hay recuerdos dentro de los sabores, las cazuelas aunque diferentes tienen memoria en la receta, los aromas, los ingredientes de este preparado hacen que sea todo un honor hacerlo y un viaje en el tiempo para poder compartirlo con la familia.

La verdad es que no es complicado, son artes sencillos que siempre van acompañados de un buen recuerdo como el de mi niñez en su casa y lo primero que cocinaba cuando estaba recién casada, le llamaba por teléfono y le pedía ayuda porque hasta el agua se me quemaba, no es que ya sea la gran cocinera, pero lo que hago me queda rico y fue gracias a ella, mi amada Abuela que me enseño.

Y así como esta rosca tengo otras recetas que se quedan en mi memoria de sabor y esta tatuada en mi corazón, son momentos de alegría y de profunda ausencia que de alguna forma se llena con los vapores y colores dentro de mi cocina y el horno, ya cuando el molde esta listo para sacar es una emoción sin igual porque inicia el viaje familiar en mi memoria.

Y tengo otras pocas notas dentro de mi carpeta que ella me dicto en su momento, me arrepiento de no haberle pedido mas.

Se ha perdido un poco la tradición de los recetarios familiares, ahora mientras más rápido se cocine mejor, ya no tenemos tiempo para darle ese sabor especial generacional a nuestras familias y que la tradición continúe.

Esta rosca se sirve en un Platón especial, fue de mi bisabuela Manuela y solo se saca para esta ocasión.

A los 40 no es que me encante la cocina, pero cuando lleva recuerdos la verdad es que me encanta sentir esa conexión especial entre mi abuela y yo.


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