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martes, 27 de noviembre de 2018

Me encontré

Me encontré dentro de la sombra de mis peores pensamientos y el dolor de un sentimiento perdido.

Me encontré en medio de las lagrimas propias reflejadas en las pérdidas cercanas de personas rencontradas en el tiempo.

Me encontré deseando que el tiempo regresara cuando soy conciencia presente de que eso solo es terquedad.

Me encontré entre viejas amigas entrelazando historias, entre cambios físicos y rejuveneciendo el alma, entre el silencio y observando cómo grandes almas se vuelven almas sabias y sensibles.

Me encontré buscando un sentimiento que ya había muerto dentro de la ilusión de que renaciera de nuevo.

Me encontré sola bajo un cielo frío pero con la gran compañía de mis recuerdos.

Me encontré diferente, me vi al espejo siendo la misma con él resultado de mis años pero con el corazón reforzado, las manos extendidas para dar y los brazos abiertos para recibir.

Me encontré dentro de la eterna comparación del todo, solo para darme cuenta que es tiempo perdido, solo hay lo que hoy está.

Me encontré en una carrera contra el tiempo cuando debería de caminar sobre su línea. 

Me encontré cambiando de actitud dejando lo demás como esta.

Lo que llegue, pasara y lo que se vaya se le despedirá con gratitud.

Me encontré inmersa en el "deber ser" cuando debería concentrarme solo en el "ser".

A los 40 me vuelvo a reconocer, entre verdades, sueños, expectativas y realidades que arrastran, cada día más fuerte, más sensible, más rebelde, más tranquila, más inconforme y conformándome en lo que me hace feliz.

Hoy me encuentro en la recuperación del ser, saliendo del dolor físico y emocional, para ver otro amanecer con sus promesas.

Gracias por tu tiempo.

lunes, 1 de octubre de 2018

Perder para encontrar

Perder para encontrar siempre van de la mano y no tiene que ser ni triste ni malo, a veces o más  bien la mayoría de las veces cuando se pierde algo o a alguien encuentras algo mejor y tampoco necesariamente es para encontrar a alguien más, lo importante es que te encuentras contigo, tal vez, tú eras la que estaba perdida y por fin te has encontrado.

Qué maravillosa oportunidad es encontrarte contigo misma, rescatar a la mujer que tal vez estaba en el olvido por ser esposa, madre, profesionista o la típica persona tan empatica que siempre se deja en último lugar, créeme, me ha pasado y olvidarme de mí misma me ha costado muy caro, con esto no digo que hay que ser egoísta y solo pensar en una. No, solo hay que verse al espejo y poner nuestra vida, nuestros sentimientos y a veces hasta la salud primero para después podernos dar al otro, si es que es realmente necesario, muchas veces estamos ahí solo por convicción y no porque se nos necesite de forma necesaria, generalmente somos nosotras las que nos sentimos necesarias y la verdad es que son las menos, tal vez sea mejor esperar a que se nos solicite y en el ínter a lo nuestro, a nosotras.

Perder no siempre es doloroso. Perder es necesario para crecer sobre todo de forma espiritual, nos lleva a conectar los sentimientos con la cabeza y es ahí donde proyectamos nuestro día, el hoy porque mañana ya llegará con su respectiva agenda, hoy es lo que importa y hoy la que importa eres tú.

Perder no es opción para ganar lo que sea, no es cerrar puertas y abrir ventanas, más bien es mudarse a un lugar donde encuentras paz, donde por las noches duermes mejor y tranquila, recuperas la almohada y abandonas la ansiedad, no es fácil pero con convicción y decisión se logra, no hay nada mejor que taparse por las noches con la cobija de la tranquilidad.

Dejarse perder es otra maravilla, terminar de comprender lo que te hace daño y sin temor a moverte abandonar lo que sea o quien sea sin mirar atrás, nadie hizo nada por detenerte, entonces no seas tú la que se detiene, si te perdieron mientras luchaste, mientras diste todo de ti ya no es tu responsabilidad, es una recompensa ya que comienza el camino a "recobrarte". 

El dicho aquel que dice "si amas algo déjalo libre,si regresa es tuyo sino nunca lo fue" la verdad a los 40 no tiene sentido, si se fue, fue para agarrar camino, ya parece que nos vamos a sentar a ver si regresa!! La verdad es que jamás me ha gustado sentarme a esperar...

Hoy solo me espero a mi y vaya que me he vuelto exigente con mis tiempos.

A los 40 he perdido y me siento afortunada porque me he encontrado y hoy lo más seguro es que no sea aún la mejor versión de mí, pero estoy en el camino y caminando ando.

Gracias por tu valioso tiempo.



jueves, 25 de febrero de 2016

Aquí observando

Aquí sentada observando, en paz, en silencio, cerrando los ojos y viendo mi interior, respirando y contactando conmigo, no te confundas, yo no se meditar, ni siquiera sé si esto que hago es meditación, pero me sirve mucho, de verdad contacto con el día, con mi cuerpo y mis emociones, siento lo que me acomoda y lo que me molesta, aquí es donde me detengo.

Lo que me molesta lo he ido trabajando, ese es un trabajo que solo tú puedes hacer, inténtalo, hoy ya son menos las cosas que no me hacen sentido, eso me trae a un estado de tranquilidad.

He soltado muchos sentimientos y he dejado ir a las personas que frenaban mi crecimiento tanto personal como espiritual, no que yo sea la persona más conectada en ese nivel, pero lo he encontrado  y me gusta como me percibo.

He puesto más atención a lo que sucede a mi alrededor y veo cómo los demás crecen o simplemente se estancan y se autodestruyen en sus mentiras y sus banalidades, seguramente los demás verán muchos defectos en mi también, pero no los desconozco, los estoy asimilando y corrigiendo desde el punto más sensible, desde mi infancia hasta mi presente, pasando por mis ausencias, mis errores y también mis aciertos.

Me abrazo internamente y me permito llorar lo perdido para abrir mis brazos a lo que tengo que recibir y los vuelvo a abrir para ofrecer también todo lo que puedo dar, mi compañía, mi empatía, mi apoyo y mi cariño para quien lo quiera tomar.

Consuelo aquella niña del pasado, no comprendo lo que le tocó vivir aún pero la rescato presentando la mujer que se refleja en el espejo.

La vida es, ocurre, solamente.

A los 40 no juzgo a nadie, cada quien sabe dónde han pisado sus zapatos, me permito voltearme a ver a ver para comprender, para perdonar, para avanzar y así poder llegar a mi interior, a mi alma, sin reproches y curando todo aquello que se tenga que resolver, amor con amor, mano con mano y de la mano de Dios.

martes, 5 de mayo de 2015

El día que me di cuenta.

El día que me di cuenta  

El día que me di cuenta que ya no duermo tanto no por el insomnio sino porque espero ver la salida del sol, que me maravillo solo de escuchar las risas de mis hijos cuando están platicando juntos, me doy cuenta que soy otra persona, ya no soy la misma, he cambiado tanto por dentro, como por fuera.

La edad ya se nota mas, la importancia a ciertas situaciones o personas ya se ha perdido y hoy doy paso a las que de verdad valen la pena, a las que en verdad pertenece mi corazón y mi entera atención.

Hoy, me doy cuenta, que la relación que mantengo día a día con Dios también es diferente, hay un diálogo profundo, no son puras peticiones, hoy experimento una comunión más íntima, me ha regalado paz y una visión nueva a todo lo que me rodea, mi agradecimiento se torna diferente, ya las cosas materiales tienen otra dimensión e importancia, hoy descubro que mi corazón es mas fuerte, con más cicatrices profundas, pero al final del día son solo eso cicatrices que se quedan pero que ya no lastiman el alma.

Este día me doy cuenta de la cantidad enorme de bendiciones que tengo, no es que no las notara antes, solo que siempre se dan por sentadas, no te das cuenta de ellas hasta que puedes perderlas, hoy se que son mías soy mas consciente de que existen, las toco, las respiro, las percibo, las siento y lo mas importante es que las vivo con la intensidad que merecen.

El sentir la mano de mi familia, el abrazo y bendición de mi Padre hermoso, el compartir con todos el día a día y ver crecer a nuestros niños libres, felices, sanos y con ilusiones es algo que me mantiene alerta con grandes expectativas.

Si, hoy elijo vivir y respirar a todo pulmón toda esa clase de felicidad que se que me espera y a la que estoy dispuesta a esperar con los brazos abiertos y el corazón entregado a ellos.

A los 40 se que el futuro por venir es muy incierto, pero estoy segura de que va ser una gran aventura, hoy, me doy cuenta de que todo pasa y que lo mejor esta por llegar.

lunes, 27 de abril de 2015

Sustos y diálogos internos

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son." Tito Livio.

Es increíble como un mal momento que paso hace casi dos años puede volver a cobrar vida en cuestión de minutos creando una sentimiento de ansiedad, angustia  y bloqueo.

El miedo es una sensación dañina y mentalmente peligrosa si no se sabe manejar y la manera en que se apodera de ti es verdaderamente espeluznante.

El miedo no es cuestión de terapia ni de sobreponerse a el, es cuestión de un paro en seco al corazón, es volver a vivir una pesadilla solo que en otra dimensión y cuando se presenta llega con una fuerza desconocida, de verdad se apodera de ti y de tu cuerpo sin pedir permiso, te paraliza y aquí viene lo mas impresionante, tu mente, si, tu propia mente se vuelve tu peor enemigo, trabaja a mil por minuto, comienzas a ver posibles escenarios, la mayoría negativos, comienzas a pensar soluciones, las más extremas y las que te resultan más rápidas, pides ayuda celestial, rezas y tu corazón late a mil por hora.

No es tema del pasado, en este momento se vuelve presente inmediato, sientes como el peligro rodea lo que mas amas, como una avalancha que no puedes evitar y el diálogo interno es intenso, duro, es imposible escapar de el, los recuerdos se agolpan dentro de tu cabeza pero ahora con una dimensión real, no quieres volver a pasar por lo mismo, quieres volar y proteger, si pudieras tele transportarte lo harías, pero eso no es posible, no es viable.

El miedo paraliza no solamente tu cuerpo, detiene el tiempo y alarga las distancias, no puedes respirar y tu visión se distorsiona, es momento de respirar profundo y pedir ayuda, a quien esté más cerca o quien pueda llegar antes.

A los 40 hay momentos que no se olvidan por mas que quieras, sustos que se presentan a revivir malas experiencias, aquí lo positivo es que solo se quede en un mal momento, hay que callar a la cabeza, terminar el diálogo interno y agradecer que todo quedo en eso, en una suposición con un leve fundamento.

sábado, 7 de marzo de 2015

Adiós al pasado

Muchas personas llegan a tu vida por muy corto tiempo para enseñarte algo importante, a lo mejor se llevan tu cariño de recuerdo y te dejan lastimada, pero mas alerta.

Lo que fue ya pasó, como dicen por ahí, pasado, pisado, lo importante es el hoy porque el mañana aun no llega, así que hay que vivir como se vaya presentando el día, con esto no quiero decir que no hay que planear el futuro, pero si tengo muy claro que la vida te cambia en cuestión de segundos, ya me ha tocado vivirla así.

Creo firmemente que las personas que llegan a tu vida tienen un propósito, las que siempre están se convierten en familia, en bendiciones, las que se van se pierden de poder seguir compartiendo tu camino y tu historia, jamás te dejes hundir por alguien o permitas que te hagan sentir menos, si ya te paso esto, supera tu tristeza y voltea a tu alrededor, seguramente a menos de un metro tienes a alguien que te quiere con todo su corazón.

Se vale estar triste, es parte de nuestra condición humana, todo lleva un proceso, lo importante es que esa tristeza no degenere en depresión, si ese es tu caso busca ayuda para que no te hundas mas o saca la casta y sal adelante, tienes un valor muy grande, solo tienes que darte cuenta de ello.

Perdona, olvida y continua.

Conoce personas nuevas, llama a las que dejaste de ver, el mundo es enorme y es tuyo, no le des a nadie el poder para lastimarte, guarda esas lagrimas para las grandes pérdidas, para quien en verdad las merece.

A los 40 no me engancho ya con lo que fue, el futuro ya vendrá, lo importante es lo que vivo hoy y la forma como lo recibo.